¿por qué elegir vivir sin residuos?

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Siempre he creído tener una conciencia ecológica bastante despierta: Intentar ir en bici o transporte público en vez de en coche o moto, reciclar mis residuos en su contenedor correspondiente, usar papel reciclado, llevar bolsa reutilizable a la compra y evitar las de plástico …. en fin, las típicas cosas que hacemos pensando que con eso tenemos el tema solucionado.

Desde que nació mi hija creo que la conciencia hacia este tipo de cosas ha aumentado considerablemente. Ya no es sólo lo que a mi me afecte el mayor o menor cuidado que tengamos con la naturaleza, es lo que vamos a dejar a los niños y niñas del futuro…

Hace unos meses, como el que de repente descubre que la tierra es redonda y ya no puede obviarlo, me ocurrió algo parecido con respecto al uso desmesurado de plásticos que hacemos y a la cantidad de residuos que generamos diariamente.

Hasta no hace mucho mi prioridad en ese aspecto era el reciclar, separar residuos y cada uno a su contenedor. Estaba convencida de que eso era lo correcto y además suficiente. Pero de pronto empiezas a informarte un poco más, te das cuenta del desastre medioambiental que está suponiendo el uso masivo de plásticos en el mundo marino, plásticos que acaban degradándose en minúsculos trozos que ingieren los peces y que finalmente acabarán en nuestros estómagos… Algunos plásticos son reciclados y otros incinerados, emitiendo grandes cantidades de Co2 a la atmósfera e incrementando el efecto invernadero.

Aunque el reciclaje es una cierta solución al tema, no es la mejor, ya que se invierte gran cantidad de energía y gasto de agua en su proceso.

Pero entonces… ¿qué hacemos?

A través de alguna publicación por internet descubrí el caso de Lauren Singer autora del blog “Trash is for tossers” en el que relata su experiencia de vida “Sin residuos”. Vive en un apartamento en pleno Nueva York y consigue ¡¡no generar residuos!! ¿Increible no? Y por si fuera poco luego conocí la experiencia de Bea Johnson madre de dos hijos (con lo que flipo más) y que también ha conseguido simplificar su vida (como dice ella) siguiendo un estilo de vida libre de residuos.

Los dos ejemplos distan mucho de el tópico del ecologista antisistema, que vive apartado de la sociedad, en el campo y que muchos podemos asociar con este tipo de vida (con todos mis respetos para los ecologistas antisistema). Lo que me atrajo mucho fue el ver que, llevando una vida “convencional” también se puede contribuir de modo activo si no a  mejorar el medio ambiente, sí a no empeorar lo que ya tenemos. Cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena, y es por eso por lo que decidí al menos intentar llevar un estilo de vida sin residuos.

Seguiré hablando sobre este tema que seguro que da lugar a debate, pero de momento a modo de presentación, creo que puede servir.

Me encantaría conocer experiencias de aquellos que intentáis algo parecido y también qué soluciones aplicáis al día a día. Mi intención es compartir las mías para quien puedan servir así como compartir información de tiendas y negocios que estén en esta línea, para facilitar a aquellos que lo decidan, soluciones para llevar a cabo esta transición hacia un modelo de vida más sostenible.

 

 

2 comentarios

  1. Genial Agatha, bravo por esas acciones que mejoran nuestro mundo. A ver si aprendemos el resto. Un beso enorme.

    1. Agatha dice: Responder

      Gracias cariñet. Aquí compartiendo inquietudes que, a lo mejor, ayudan a mover conciencias… Cada pequeña acción cuenta!

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